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El 18 de mayo de 2007 iniciaba un viaje a Marruecos, invitado por un galerista, para pintar en su casa de la playa de Sidi Moussa, una serie de cuadros para ser posteriormente expuestos en su galería de Casablanca.

Esta es la relación epistolar que mantuve durante más de tres meses con mis amigos, conocidos y gentes de mal vivir.


PRIMER E-MAIL
De: "Eleazar" <eleazar@eleazar.es>
Asunto: Nos vemos dentro de tres meses
Fecha: miércoles, 17 de mayo de 2007 11:22

Me voy. Nos vemos dentro de algo más de tres meses

Si mañana viajáis por el sur y veis a un tipo dentro de un coche con todo tipo de bártulos, no es un marroquí que vuelve a casa desde Alemania o desde cualquier otro lugar de Europa, soy yo, que al igual que él, también viajo a Marruecos, solo que por motivos algo distintos. Voy a preparar una exposición, voy a pintar, aunque también aprovecharé para mirar las estrellas, sentir el silencio, dejar mis huellas en algún lugar del desierto y, si se empeñan, tomar té con menta. Lo del cuscús lo dejo para la vuelta.

Os echaré a todos de menos, aunque siendo sincero debo de admitir que lo que verdaderamente echaré en falta es el jamón de bellota.

Si queréis poneros en contacto conmigo porque vuestra dependencia hacia mí es total, podéis escribirme un e-mail a eleazar@eleazar.es

No sé cuando lo leeré, ni tan siquiera si podré hacerlo, porque el lugar en donde voy a estar esta alejado de "cualquier tipo de cobertura". Pero como dudo que pueda resistir no saber nada de vosotros, de vez en cuando (no demasiadas) me acercaré a la civilización y me pondré al día.
Un abrazo para todos,
Eleazar

P.D.: A la vuelta, justo el 1 de Septiembre a las 19,00 horas, tengo una exposición en la antigua Capilla del Hospital de Sant Sadurní d'Anoia. La exposición se titula "Santos y Mártires". La llevo preparando algo más de un año. Me gustaría reencontrarme con todos vosotros ese día, sobre todo si queréis ganaros el cielo...


SEGUNDO E-MAIL

De: "Eleazar" <eleazar@eleazar.es>
Asunto: Desde Sidi Moussa (Marruecos)
Fecha: sábado, 26 de mayo de 2007 15:39

Hola a todos:

Os envío algunas imágenes de la obra que estoy pintando.

La primera, "No sé que estoy haciendo aquí en Sidi Moussa a 1.800 Km de mi casa", resume perfectamente, creo yo, la primera impresión que tuve nada más llegar a la casa y tener que ponerme a pintar, más o menos como si fuera una especie de esclavo moderno, algo así como un chino al que encierran para que trabaje las veinticuatro horas del día, un montón de cuadros de todos los tamaños. Me entró el telele.

Después, uno se va adaptando y las cosas mejoran. Me levanto a las seis y media de la mañana y estoy pintando hasta las diez de la noche. Solo paro para comer, y lo hago rápido, con el tiempo justo para fumar un cigarrito y continuar...

A los dos días de llegar me puse un gorro marroquí y todo cambió. Entonces pinté "Je reste ici, hablando con Alí, esperando a Said, dándole un cigarette a Mohamed y soñando con la hija de Hassan".

Como continuación, y una vez adaptado ya plenamente y con amigos por todos lados, decidí pintarlos a todos ellos en un gran cuadro: "Mes amis les Marrocans". Se trata de una pieza grande, de 280x140 cm. De este tamaño el galerista me tiene varias piezas preparadas para que las pinte. No sé si lo lograré, pero al menos voy a intentarlo. De momento soy un esclavo agradecido. Ya llegarán tiempos para hacer una revuelta. La revolución puede esperar.

Alí, que es el jardinero-cocinero que me acompaña, y que lleva aquí trabajando más de cinco años, se animó y yo le invité a que él también pintara. No lo había hecho en toda su vida y estuvo toda una noche pensando que pintar. A la mañana siguiente, decidido, me dijo que le preparara una tela, y entonces, para mi sorpresa, empezó a pintar el cuadro "Bonne Nuit" que os envío. Se trata de un candelabro y un vaso de vino. El candelabro, que yo sepa, se lo ha inventado, pues no le he visto por ninguna parte. El problema vino con el vino. Estaba empeñado en buscar el color del mismo, un Don Simón que compré en un super. Me preguntaba una y otra vez como hacerlo. Al final le dije que la mejor manera para poder pintar el color del vino, es probarlo. Pero Alí no estaba dispuesto a cometer tal tipo de pecado. El se lo pierde, nunca podrá pintar el auténtico color del vino...

El interés que está demostrando por la pintura va en aumento. Después del bodegón ha pintado un segundo cuadro: "Y’a de l’amour dans l’ air". Lo ha medio sacado de un dibujo de una revista. Como él dice, quiere hacer "bussines". Por mí no hay ningún problema. Lo malo es que se empeña en que le ponga nota a los cuadros que pinta, eso sí, diciéndome antes si es un siete sobre diez o algo más. Cuando le digo que más, se anima y se ríe. Se está convirtiendo en un serio competidor. Me ha pedido que os enviara las fotografías, cosa que ya pensaba hacer. A él, lo que de verdad le interesa es que le pongáis nota y, si es posible, que le busquéis clientes.
Un saludo para todos,
Eleazar

P.D.: Mi nuevo número de teléfono en Marruecos es el:
0021 000000000
Marcarlo tal y como os lo escribo, sin ningún otro prefijo. No es que haya mucha cobertura, pero hay alguna. Lo más económico es enviar un SMS. En cualquier caso recordar que aquí son dos horas menos.

FOTO 1: "No sé que estoy haciendo aquí en Sidi Moussa a 1.800 Km de mi casa".
FOTO 2: "Je reste Ici, hablando con Alí, esperando a Said, dándole une cigarrete a Mohamed y soñando con la hija de Hassan"
FOTO 3: "Mes amís les marorains"
FOTO 4: "Bonne Nuit"
FOTO 5: "Y'a de l'amour dans l'air"
FOTO 6: Retratos de amigos


TERCER E-MAIL
De: "Eleazar" <eleazar@eleazar.es>
Asunto: Visitando los Hammans
Fecha: sábado, 02 de junio de 2007 15:36

Hola a todos:

Os agradezco profundamente los ánimos que he recibido de muchos de vosotros. Son un verdadero aliciente para continuar pintando, y hacerlo con todas las energías de las que soy capaz. Mis mas sinceras gracias. Os tengo a todos presentes.

Bien, en otro orden de cosas, y a modo de epistolario de mi estancia en Marruecos, os tengo que informar, que, como es lógico, he visitado un Hammam. El recuerdo que tenia de un Hamamm se remonta a hace unos diez años. Estaba yo en Argel, con un amigo que puede dar buena cuenta de ello, esperando encerrado en un hotel para coger un avión con destino a Mali. Era la época del FIS, que cada día llevaba a cabo una matanza, y la media no bajaba de los cien muertos. Con saña especial, como si fuera un deporte, se dedicaban a la búsqueda del extranjero, pues esto les suponía, supongo yo, además de publicidad, un plus especial de lo que fuera. El extranjero cotizaba alto. En estas condiciones, recluidos en el hotel y con escolta (y todo por ahorrarnos cien euros del avión) tuvimos que salir a la calle a la búsqueda de un practicante, pues era ineludible tenernos que poner una inyección. En estas estábamos, cuando por un error, nos equivocamos de puerta y en vez de abrir la puerta del practicante lo que abrimos fue la puerta de un Hammam, que, para nuestra sorpresa, y supongo también que para ellas, ese día el Hammam estaba lleno de mujeres. Era el día de las mujeres. No os quiero ni contar las expresiones que pusieron, los gritos que dieron, y, sobretodo, la carrera que nos dimos. Por supuesto la inyección no nos la pusimos y no me cabe la menor duda que aún nos andan buscando.

Pues bien, cuando aún me resuenan en los oídos los gritos de aquellas mujeres, debo de reconocer que las cosas han cambiado. Ahora estoy en Marruecos, aquí no hay FIS, y, antes de abrir una puerta, llamo. Y aún mejor, cuando uno dice que es artista entonces todo cambia. Se abren todas las puertas, se le invita a uno a pasar y no se pone el menor inconveniente a ninguna cosa. Eso es justo lo que ha ocurrido. Enterados, como están, que hay un artista en el pueblo, me han abierto las puertas del Hammam y me han invitado a que con toda tranquilidad tomara todos los apuntes que fueran necesarios. Y eso es justo lo que he hecho. He pintado un cuadro de grandes dimensiones: "Tous les femmes aiment le Hammam", de 320 cm de largo por 150 cm de alto. Me ha llevado prácticamente toda la semana, pero la experiencia ha valido la pena. Os adjunto foto.

Como quiera que las noticias corren, cuando terminé el cuadro, me llamaron de Casablanca. Alguien, que no he podido averiguar quién, quería que le hiciera un retrato. Me llevaron en limousine hasta un Hammam a las afueras de la ciudad, y allí, para mi sorpresa, me encontré con la mujer más bella que mis ojos han contemplado en toda su vida. Se trataba de una belleza natural, nada sofisticada, que sin ningún pudor, se ofrecía desnuda ante mi vista (empiezo a pensar que esto de ser artista tiene sus compensaciones). Cuando terminé el trabajo, que yo traté de retrasarlo para continuar con tan excelente vista, la mujer, que no se quitó el velo en todo el rato, me preguntó como iba a titular el cuadro. No tarde ni un segundo en contestarle que "La femme du Hammam. Venus de Casablanca", pues eso era ella para mí, una Venus en medio de la mas absoluta... necesidad. Ella entonces sonrió y me invitó a que compartiera con ella unas manzanas. El resto me lo guardo para mí. Aunque estuvimos solos todo el tiempo en una habitación de grandes dimensiones, tuve la extraña sensación, no me lo podía quitar de la cabeza, que nos espiaban. El cuadro se quedó allí, con ella. Tome una foto del mismo, que os la adjunto, como prueba y testimonio de lo que os cuento.

Cuando salí de tan magnífico lugar, la limousine me estaba esperando para trasladarme hasta la casa en donde me tenían que pagar por el trabajo hecho. Si por la mañana había tenido una agradable sorpresa, por la tarde no iba a ser menos. Quien había realizado el encargo, que ahora me pagaba, se trataba, ni más ni menos, que del Pacha de Casablanca. ¡La Hostia!, pense, acabo e llegar y ya me estoy codeando con la realeza. El Pacha, que me recibió como su madre lo trajo al mundo, le dijo a uno de sus lacayos que me pagase la suma de dinero que le pidiera, y después, encendiendo un cigarrillo de marca nacional, me dijo que él también quería un cuadro. Se recostó en un diván, se hizo traer té, y así, de este modo, fumando un cigarrillo tras otro, estuvo posando algo más de cuatro horas, que a mí se me hicieron eternas, pues había oído decir que si el Pacha no quedaba contento con el encargo, lo normal es que a uno le cortaran la cabeza. Me esforcé todo lo que pude, y en el terrible momento de mostrarle el resultado, soltó una carcajada enorme y me dijo que, si bien el trabajo era excelente, para su pesar, ese día no se había afeitado, por lo que me convocaba para una segunda ocasión, que esta vez le pillaría en perfectas condiciones. Yo, sinceramente, lo pongo en duda, pero para el caso da lo mismo, afeitado o no, si al Pacha no le gusta tu trabajo, te la juegas. Salí de allí como pude y a punto estuve de dirigirme a la Embajada Española para pedir una urgente evacuación. No lo hice, pero dudo que esté haciendo lo correcto. Os adjunto foto del cuadro. Como el anterior tiene unas dimensiones de 160 x 110, y su título, como no podía ser otro: "L'Homme du Hammam. El Pacha de Casablanca". Aunque el Pacha insistió en que no era necesario que le pusiera título, que todo el mundo lo reconocería, en lo que estoy absolutamente de acuerdo, pues no había visto tamaña mole con tanto pelo y en pelotas, en toda mi vida, aceptó finalmente lo del titulo por aquello de que en Europa, quizás alguien, un idiota sin duda, no lo reconocería, y esta sería la ocasión que estaba esperando para hacerlo. Me felicitó por la idea que había tenido y en prueba de su amistad me habló de la mujer a la que había retratado por la mañana, una mujer, según me dijo, excelente en todos los sentidos, pero eso es algo que queda entre hombres.

Eso es todo de momento. No quiero aburriros más. Si alguno quiere darse de baja en esta comunicación vía e-mail, cumpliendo la legislación vigente sobre correo no deseado, basta que me lo comunique para proceder a lo mismo.
De nuevo un saludo y un abrazo para todos,
Eleazar

P.D. Agradezco enormemente cualquier colaboración vuestra en orden a corregir las posibles faltas de ortografía que tuviera en el idioma francés con el que ahora escribo en mis cuadros. La semana pasada ya cometí un par de ellos, que he tenido que corregir, por lo que sí veis que esto ocurre, no dudéis en decírmelo. Me hacéis un gran favor, no tengo ni idea de francés, y Alí, el cocinero-jardinero, y ahora amigo, que me acompaña, aunque hace un gran esfuerzo, la verdad es que no siempre da en el clavo. Os adjunto también dos fotografías de sus dos últimos cuadros.

FOTO 6: "Toutes les femmes aiment le Hammam".
FOTO 7: "La femme du Hammam. La Venus de Casablanca"
FOTO 8: "L'Homme du Hammam. El Pachá de Casablanca"


CUARTO E-MAIL
De: "Eleazar" <eleazar@eleazar.es>
Asunto: Gymnase
Fecha: lunes, 11 de junio de 2007 13:25

Hola a todos:

Ha estado Marta por aquí y he pasado unos días muy agradables con ella. También ha estado pintando. Os adjunto una imagen de una de las acuarelas que ha hecho. Se ha adaptado perfectamente al tema de escorpiones, arañas, escarabajos, ciempiés y todo tipo de fauna africana. El único bicho que nos ha tenido un poco preocupados, porque ha estado especialmente activo, ha sido "María Luisa", nombre que le hemos puesto a la serpiente que hay en el jardín de la casa y que no hay forma de acabar con ella. Se escurre con una facilidad que da miedo y no encuentro la manera de darle caza y meterla en la olla, que la comida escasea. Como dicen los chinos "todo lo que se mueve es comestible", siempre y cuando se deje coger, claro.

Bueno, en otro orden de cosas y como continuación a mi relación epistolar que mantengo con vosotros, os tengo que decir que esta ocasión, en vez de venirme a buscar en limousine, lo hicieron en furgoneta. Se trataba de un grupo de unos seis individuos que mostrando su musculatura, ostentosamente intimidatoria, me obligaron a subir a la misma sin mas contemplaciones. Una vez en el interior, el que parecía el jefe, o como yo diría, el "cortabacalaos", me dijo claramente que había creado un conflicto con motivo de haber pintado un Hammam femenino. Que la única manera de resolverlo era pintarlos también a todos ellos en la misma situación, y, además, pintarlos en el gimnasio, actividad a la que dedican la mayor parte de su tiempo. Una vez en el lugar, un local de aspecto algo cutroso, empezaron a hacer ejercicios de pesas mientras yo tomaba nota de todos ellos.


El encargo tardó mas de lo previsto, pues se cambiaban de camiseta continuamente. Al final tuve que ponerme serio, pedir un poco de orden, y, sobretodo, exigir que ninguno vistiera con camisetas de marca. Que eso era una mariconada y que un marroquí viste solo con camiseta de tirantes, sin mas hostias. Cuando apelé a la conciencia nacional todos lo entendieron y posaron con orgullo. Dos, no obstante, dieron un poco la lata. El primero de ellos es el personaje de la izquierda. Quería mas espacio que ningún otro en el cuadro, pues como él decía, era el nieto del marroquí Marcel Cerdan, campeón del mundo de boxeo en 1948. Acepté sus pretensiones, de espacio, postura, etc, pero de ningún modo estaba de acuerdo en que posara con guantes. Si quería un cuadro de él solo, le dije, tendría que hacer el encargo correspondiente, y ya me pensaría si lo hacía, que a mi el boxeo nunca me ha interesado demasiado. El otro que dio un poco la tabarra es el personaje de la derecha, que estaba mas preocupado por hacer "amigos" que por posar como es debido. Hubo uno, el de la camiseta negra, al que estuve a punto de enviarlo a su casa, pues no paraba quieto en ningún sitio, se movía de un lado a otro, y nunca, nunca, le vi hacer otra cosa que no fuera mirar. El único que se estuvo quieto, que levantó unas pesas de verdad, y que no abrió boca, es el personaje situado mas o menos en el centro. Estuvo todo el tiempo con las pesas en alto. Al final lo ingresaron en urgencias con una contractura muscular. Pero eso, como él dice, es lo de menos. Lo importante era conseguir entrar en la guardia personal de Mohamet VI y esta era una buena ocasión para lograrlo.

¡Incha Allah!*

Bueno, eso es todo de momento. Os adjunto la fotografía del cuadro, que para el que quiera mas datos le diré que se titula "Gymnase. Salle de la Beauté" y que tiene unas dimensiones de 320x150. La semana que viene visito el dentista, si todo va bien le haré un retrato.
Un abrazo para todos,
Eleazar

* Si Dios quiere. (Como podéis ver mi nivel de árabe va en aumento).

FOTO 9: "Gymnase"
FOTO 10: "Marta. Barcas"


QUINTO E-MAIL
De: "Eleazar" <eleazar@eleazar.es>
Asunto: Visitando peluqueros y dentistas
Fecha: lunes, 18 de junio de 2007 12:48

Hola a todos:

Como todo el mundo sabe, por estas tierras estuvieron hace ya algún tiempo, entre otros, Matisse y Delacroix. El primero pintó mas de sesenta piezas entre dibujos y lienzos, en donde alcazabas, interiores, cafetines, etc., le ayudaron a descubrir una nueva visión del mundo oriental exaltado hasta entonces. Con Delacroix, anterior a Matisse pero igualmente influyente en pintores de su generación, el tema preferido fue el de bodas y fiestas. Ninguno de ellos, al parecer, tuvo que visitar al peluquero, y mucho menos al dentista. Y si lo hicieron, no hay crónica que recoja tal hecho. Algo lamentable, pero así son las cosas.

Pues bien, dice un viejo proverbio chino, bueno, en realidad me lo dijo una vez un taxista en el aeropuerto del Prat, que lo mejor para viajar por el mundo es conocer, como mínimo, los números. Que él había estado en medio mundo y nunca había tenido un problema. De la realidad de tal afirmación he podido dar buena cuenta de ello durante esta semana. En Marruecos hay un 60% de analfabetismo, y esto, a la hora de relacionarse con ellos, se nota. Sobretodo cuando uno tiene que dar explicaciones de qué es lo que le pasa, o qué es lo que quiere. Y eso es justamente lo que a mí me ha ocurrido. Me explico.

Durante todo el tiempo que llevo en Marruecos, ya casi un mes, apenas he salido de la casa aislada en la que me encuentro *. No ha habido ni grandes fiestas, ni bodas, ni celebraciones. Cafetines mas bien pocos. Es decir, no he tenido, ni mucho menos, los grandes temas que los grandes maestros tuvieron a su disposición. Sin embargo, modestia aparte, eso no ha sido ningún problema, pues como diría Gauguin, "la actividad artística se encuentra básicamente en el coco". El lo dijo con otras palabras, pero vino a decir prácticamente lo mismo.

Es decir, que los grandes temas, o no existen, o se han acabado. Cualquiera sabe. El caso es que lo que yo tengo ahora mismo son problemas. Menores, pero problemas al fin y al cabo. Que si me duele una muela, que si me tengo que cortar el pelo... y eso significa tener que salir de casa. Posiblemente no sean grandes temas, pero la visita a un peluquero o a un dentista, aunque no sean temas muy orientales, pueden convertirse en una buena ocasión para tomar el pulso a la realidad del día a día. Así que me he propuesto hacerles un retrato. Las odaliscas, los harenes y los desnudos mas o menos exóticos, he pensado, pertenece a un mundo que se nos ha ido. La realidad, hay que aceptarlo, es otra. Además, me he dicho, de todo esto la pintura ya está suficientemente abastecida.
Al primero que he visitado ha sido al peluquero. Me ha hecho un corte que aquí lo llaman, o más bien lo llamaban, "A lo Jimmy Hendrix". Ahora simplemente dicen "Un especial del nº 15", que consiste en que te rizan el pelo y te ponen laca. Nada que objetar. Sabía perfectamente lo que me iban a hacer y lo he consentido. No ha sido una experiencia precisamente mística, pero debo reconocer que me ha gustado. Después me he ido a tomar un té a la menta para exhibir ante la parroquia mi nuevo look. Un éxito. Sin embargo, con el dentista, la cosa no ha sido ni tal fácil ni tan glamourosa. Me ha costado mucho indicarle que tipo de muela era la que me dolía y que era exactamente lo que me pasaba. Cuando he logrado hacerme entender, eligiendo entre unos dibujos de muelas la que yo creía que me molestaba, el dentista ha sacado unas tenazas y ahí se ha terminado toda nuestra relación profesional. He puesto pies en polvorosa y me he ido lo más rápido que he podido. Parece ser que el dolor de muelas que yo tenía era del numero cinco, y eso, significaba la extracción. De momento, le he dicho a la enfermera cuando salía, prefiero esperar. Creo que Matisse, Delacroix, Fortuny, Pavil, y tantos otros, lo tenían más claro que yo. La próxima semana toca odaliscas... Y si no las hay, me las invento.
Por cierto, la laca que me puso el peluquero no debía de ser muy buena, pues ha durado justo lo que ha durado la visita al dentista. Los pelos se me han puesto de punta, así que vuelvo a tener el pelo tal y como lo tenía. En realidad no me parece tal mal, pues tanta simbiosis con el entorno puede hacer que me pase el día metido en la mezquita ¿y entonces cuando pinto?
Un abrazo para todos,
Eleazar

P.D.: Os adjunto las fotografías de los dos cuadros que he pintado para dar cumplido testimonio de lo que os cuento "Chirurgien Dentiste" y "Coiffure", ambos con unas dimensiones de 167 x 126 cm.
*Salvo las visitas que os he mencionado en los e-mail anteriores, todas ellas ante testigos de reputado prestigio.

FOTO 11: "Coiffure".
FOTO 12: "Chirurgien Dentiste"


SEXTO E-MAIL
De: "Eleazar" <eleazar@eleazar.es>
Asunto: Levantando planos...
Fecha: lunes, 25 de junio de 2007 13:14

Hola a todos:

Antes que nada, os adjunto la invitación para una expo colectiva para el próximo domingo día 1 en Azemmour. Es una pequeña localidad, de esas que llaman con encanto y que en las guías le ponen un corazón. La exposición es en un hotel del dueño de la galería, y servirá, entre otras cosas, para hacer mi introducción en Marruecos. Al parecer vendrá un montón de personas de Casablanca y de España. Entre otras, mi hermana Eva. Espero que vaya bien. Os adjunto la invitación. En el anverso esta la imagen de la Venus de Casablanca, pero francamente, no me gusta nada la reproducción que han hecho. Ha quedado mejor en la foto que os envié en su momento. Las imprentas aquí no son precisamente de una calidad extrema. En realidad como en todas partes.


Os quiero preguntar una cosa: ¿Quién de vosotros no se ha perdido en una ciudad de la que no tiene ni idea? Pues bien, eso es justo lo que a mí me ha pasado. Durante el tiempo que llevo aquí he visitado la ciudad de Casablanca al menos unas cinco veces. Siempre me pierdo y no hay manera de llegar al sitio. Primero, porque yo no sé ni francés ni árabe. Segundo, porque ni ellos mismos se aclaran cuando les muestras un papel con la dirección del lugar a donde vas (la mayoría no saben leerlo), y tercero, porque en Casablanca, ciudad grande donde la haya, las calles apenas tienen rótulos, y lo que es peor, no piensan ponerlos. Así las cosas, harto de llegar a la ciudad a las diez de la mañana y no encontrar el sitio hasta las diez de la noche (exagero un poco, pero no demasiado) he decidido poner fin a mis desgracias pintado un cuadro, o lo que es lo mismo, un plano de Casablanca. Es un poco grande, de 180 x 140 cm, pero me soluciona los problemas. Lo llevo en la baca del coche y cuando lo necesito lo bajo, lo miro y asunto solucionado. Contiene todo lo que a mí me interesa, y eso es lo que importa. ¿Su título?, "Estuve dando un paseo por el port de Casablanca, escuchando la música de Sam". Por cierto, si os pasáis por el café de Rick’s, junto al puerto, podéis verlos a los dos, a Sam y a Rick’s. Según parece nunca han podido abandonar la ciudad porque no encuentran la manera de hacerlo. Sinceramente, no me extraña.

Volviendo a las preguntas, ¿cuántos de vosotros cuando visita la Torre Eiffiel, las pirámides de Giza o el Taj Mahal, no se toma una foto, dejando en un segundo plano el objeto principal de la misma, como si uno fuera lo más importante?. Es como si dijera, "Yo estuve aquí. No echo una meada porque está mal visto, pero ya me gustaría. Para que conste, me tomo una foto". Pues bien, eso es justo lo que a mí me pasó la semana pasada cuando visité al peluquero, que me puse delante y el fondo salió recortado. Esta vez lo he arreglado. He pintado un cuadro solo con el fondo, que era el objeto principal del cuadro ("Coiffure pour hommes") . Ahora puede leerse claramente que el local dispone de "Air Conditioned" (Zona inferior del cuadro, los que están blancos), que tiene una "Salle de Repos", que hacen "Special Offers" y que, por supuesto, admiten divisas...Como el anterior tiene las mismas dimensiones, 180 x 140. De los dos os envío foto. Espero que os gusten. Yo he cumplido.
Un abrazo para todos,
Eleazar

P.D.: Todas las imágenes que os estoy enviando, y alguna mas, las voy a colocar en la web. Podéis verlas allí.
http://www.eleazar.es

FOTO 13: "Estuve dando un paseo por el port de Casablanca, escuchando la música de Sam".
FOTO 14: "Coiffure pour hommes"


SEPTIMO E-MAIL

De: "Eleazar" <eleazar@eleazar.es>
Asunto: Quiero convertirme en el pintor de los abueletes
Fecha: sábado, 30 de junio de 2007 12:31

Hola a todos:

La otra noche, en medio de una de esas interminables charlas que tenemos entre Alí y yo, o mejor, que él tiene, puesto que yo de francés ya sabéis que poco, Alí decidió enseñarme unas fotografías suyas. Era algo íntimo que quería mostrarme. No eran más de veinte. Quizás treinta. No había ni una mas, lo juro. Pues bien, mientras pasaban por mis manos esas fotografías, la mitad de ellas desenfocadas, hecha con una mala máquina que hacía que la mayoría de las veces se superpusieran una fotografía con otra, empecé a sentir algo de nostalgia. Alí me estaba mostrando su vida en cuatro malas fotos y yo no tenía nada que enseñarle. Viendo a su familia, empecé a echar de menos a la mía, ¿y sabéis a quienes empecé a echar de menos? ¡A mis abuelos! Los abuelos son las personas más importantes que uno tiene en su vida. Los padres son importantes, pero están siempre demasiado ocupados con sus problemas. Los abuelos no. Los abuelos tienen tiempo. Les sobra afecto. Dan la vida por sus nietos. Antes se les respetaba. Ahora no. Antes uno entraba en una casa y en el lugar principal del salón, uno se encontraba, presidiéndolo todo, a tamaño generalmente grande, la foto de los abuelos. Sin embargo, desgraciadamente, eso ya no se lleva. Hoy vas a una casa y lo que menos ves es la foto de los abuelos. Y eso, lo siento, tiene que cambiar. A partir de ahora quiero convertirme en un pintor de abuelos. Hay que reivindicar a nuestros abuelos, hay que ponerlos en el lugar que se merecen

¡Quiero convertirme en el pintor de los abueletes!
¡Quiero reivindicar la tercera edad!

No todo puede ser cuerpos danone. Además, a fin de cuentas no nos queda tanto tiempo para llegar a tan lamentable situación por todo el mundo ignorada. O lo reivindicamos nosotros, ahora que podemos, o nadie lo va a hacer por nosotros después. He dicho.
Bien, después de pintar a mis abuelos, pinte a los abuelos de mi mujer. Creo que es justo que un cuadro con la imagen de sus abuelos también presida nuestra casa. En ambos casos han quedado lo suficientemente dignos como para que, sin ningún pudor, me ofrezca a vosotros por si alguno tiene o ha tenido un par de abuelos que se lo merecían todo y quiere que sus retratos presidan un lugar importante en vuestras casas. Acepto encargos. Ya os lo he dicho, quiero convertirme en el pintor de los abueletes.
La serie, que comienza con estos dos cuadros que os envío, la titularé "Los ausentes".
Un abrazo para todos,
Eleazar

P.D. Los cuadros tienen unas dimensiones de 140 x 120 cada uno. Adjunto fotos ("Mis abuelos", "Los abuelos de mi mujer").

FOTO 15: "Mis abuelos".
FOTO 16: "Los abuelos de mi mujer"


OCTAVO E-MAIL
De: "Eleazar" <eleazar@eleazar.es>
Asunto: En la Corte del Sultán
Fecha: lunes, 09 de julio de 2007 20:06

Hola a todos:

Supongo que ya sabéis, y si no os lo digo yo, que en Marruecos es legal tener hasta cuatro mujeres. Eso se encargó de recordárnoslo, hace unos doscientos años, el catalán Alí Bey, que en sus crónicas a Godoy informaba que el sultán del momento, un tal Muley Solimán, tenía considerables gastos "a causa del gran número de sus mujeres e hijos. No puede tener sino cuatro mujeres legítimas, además de las concubinas, pero frecuentemente las repudia para tomar otras nuevas". Pues bien, las cosas siguen siendo de ese modo. Ahora, como entonces, todo el mundo puede tener hasta cuatro mujeres, pero una cosa es la ley y otra muy distinta la realidad. Alí, el jardinero-cocinero que me cuida, no tiene ninguna. A él le gustaría, pero no puede. Como él dice, no gana lo suficiente para mantenerse el mismo, mucho menos para mantener a una mujer. Así que para que Alí pueda tener a cuatro mujeres, he decidido pintarlas. No ha sido tarea fácil, pues para encontrar a alguien en Marruecos que tenga cuatro mujeres hace falta tiempo y paciencia. Y yo no dispongo ni de lo uno ni de lo otro. Pensando entonces en Ali Bey, me he dirigido directamente a la corte del Sultán. He tenido que pasar un gran protocolo, del que omitiré los detalles, pero finalmente he podido hacerlo. Ignoro como los grandes pintores franceses del siglo XIX se introducían tan fácilmente en un harén, a mí me ha costado lo mío, aunque la experiencia ha valido la pena.

Como os podéis imaginar, la entrada en el harén, prohibida a cualquier hombre y mucho más si se trata de un cristiano viejo y rancio como yo, que diría el Quijote, ha sido una experiencia inolvidable. Había mucho más de cuatro mujeres. Yo calculo que entre legítimas, concubinas, sirvientas y "mandadas" había más de treinta. Eso sin contar a las que se parapetaban tras las celosías, a las cuales no llegué nunca a ver, pero que según mis cálculos, si tenemos en cuenta el murmullo que se creaba a mi alrededor, debían de ser otras tantas, por lo que sumando a estas las que se encontraban en el palacio de verano, en el de invierno y en el del fin de semana, os puedo decir, sin miedo a equivocarme, que el Sultán, si quiere, no repite alcoba en menos de tres meses. Todo un lujo, o todo un gasto, depende de cómo se mire. Cuando se lo contaba a Alí, él pensaba en el gasto. Para otros, esto no sería ningún inconveniente.

En fin, volviendo al harén. Entre tanta mujer, la verdad es que en un principio me ha costado escoger a cuales de ellas iba a retratar. Al final ha sido más fácil de lo que pensaba, pues ha sido el propio Sultán el que me lo ha indicado. Para eso es el jefe. Ha escogido a cuatro de ellas, de las que os adjunto sus imágenes. Las cuatro tienen un cometido especial dentro del harem. De momento he pintado a la "Odalisque de la Serena y Eterna Poesía", la "Odalisque del Bell Canto", la "Odalisque de la Vibrante Música" y la "Odalisque de la Sensual Danza". Me quedan por pintar la "Odalisque de todos los Secretos del Harem" y la "Odalisque de los Placeres Ocultos del Sultán". Esta última me tiene un poco intrigado, pero no solo porque sea la preferida del sultán, que lo es, sino por su difícil encuadre dentro del harén. No lo veo claro. Es la única que hace lo que quiere. Entra y sale del harén a su capricho, interrumpe al Sultán cuando le viene en gana, y lo que es más intrigante: viste como quiere, con los colores que quiere. Y eso es bastante chocante teniendo en cuenta que el resto, por así tenerlo indicado el sultán, tienen que vestir prendas de color rojo. Todas las bragas, si os fijáis en las imágenes, son rojas, y el resto del equipo, dentro de la gama. El propio Sultán se pasea entre sus mujeres con un tanga de color rojo y a mí me obligó a que hiciera lo mismo si quería pintarlas. Al principio dude si aceptarlo o no, pero después acepté y, sinceramente, no me arrepiento de haberlo hecho. No me sentaba nada mal. La foto que me hice la tengo en el ordenador, y si de verdad queréis verla os la envío sin ningún pudor. Me ha gustado la experiencia.
Un abrazo para todos
Eleazar

P.D.: Los cuadros tienen unas dimensiones, cada uno, de 170x65. Ha sido un placer pintarlos y espero que el Sultán me invite de nuevo a su corte, para seguir experimentando. Alí también ha quedado contento pues durante unos días ha tenido a cuatro mujeres junto a su alcoba, y, como él dice, sin costarle un dirham.

FOTO 17: "Odalisque de la serena y eterna poesía".
FOTO 18: "Odalisque del Bell Canto"
FOTO 19: "Odalisque de la vibrante música".
FOTO 20: "Odalisque de la sensual danza"


NOVENO E-MAIL
De: "Eleazar" <eleazar@eleazar.es>
Asunto: Salomé
Fecha: lunes, 16 de julio de 2007 14:06

Hola a todos:

Esta semana no he podido trabajar demasiado. Por problemas varios, entre ellos uno de salud (tengo una bronquitis que no hay manera de quitármela), otro de tiempo de permanencia en el país (tenia que renovar el sello de entrada) y otro de preparar la expo de septiembre en Sant Sadurni d’Anoia, he tenido que ir a Barcelona. Han sido apenas 48 horas, pero entre preparar el viaje, volver, etc., no he tenido tiempo de hacer prácticamente nada. Eso sí, a la vuelta me he dirigido directamente al harén del Sultán para continuar con el trabajo que dejé sin terminar. Allí he preguntado por Salomé, una esclava judía que el Sultán tiene a su servicio, para bailar, entre otros, la danza de los siete velos. Me he llevado una sorpresa al no encontrarla. Al parecer Salomé ha sido liberada y/o repudiada por el Sultán por lo que ha tenido que marchar del palacio. Durante tres días la he estado buscando por todo Casablanca y al final la he encontrado en un tugurio para turistas a las afueras de la ciudad, en una zona próxima a la Corniche. La pobre desgraciada me ha confesado que estaba harta de ser menospreciada y que nada ha cambiado desde los tiempos de Ali Bey en que las judías eran obligadas "a andar descalzas y a postrarse a los pies ricamente adornados de negras horribles que disfrutan del amor brutal o de la confianza de sus amos musulmanes"¹. He estado hablando con ella durante un buen rato. Al final la he dejado bailando la danza en la que es toda una especialista. Los turistas se agolpaban a su alrededor y yo, en un momento dado, he tenido la sensación de que al final del baile iba a pedir la cabeza de todos ellos como hiciera su homónima cuando bailó para Herodes y pidió la cabeza del Bautista. Por si me incluía a mí en su deseo, he decidido marchame antes de que terminara. Me he perdido el final, pero creo que vale la pena conservar la cabeza.

Os adjunto la imagen del cuadro que he pintado y que he titulado "Odalisca rodeada de turistas a punto de quitarse el 7º velo". O quizás tendría que haberlo titulado "Odalisca a punto de pedir un deseo de que le corten la cabeza a todos los turistas". Pero ciertamente no sé que ha pasado. Tampoco pienso acercarme para averiguarlo. Tiene unas dimensiones de 90 x 130.
Un abrazo para todos,
Eleazar

1. Alí Bey. Viajes por Marruecos. Cap. XV. Edición Salvador Barberá Fraguas.

FOTO 21: "Odalisque rodeada de turistas a punto de quitarse el 7º velo".


DECIMO E-MAIL

De: "Eleazar" <eleazar@eleazar.es>
Asunto: Cinco mil grapas
Fecha: martes, 24 de julio de 2007 15:44

Hola a todos:

Dicen los franceses que en el Sáhara se siente "el bautismo de la soledad", es algo que señala Paul Bowles en su libro "Cabezas Verdes, Manos Azules" cuando dice que es "una sensación única que no tiene nada que ver con el sentimiento de estar solo, pues presupone una memoria. Aquí, en este paisaje completamente mineral, iluminado tanto por las estrellas como por las hogueras, incluso la memoria desaparece; no quedan nada más que la respiración y los latidos del corazón. Un extraño proceso de reintegración de uno mismo, que no tiene nada de agradable, comienza en vuestro interior, mientras se os da a elegir entre combatirlo y continuar siendo la persona que siempre habéis sido, o bien dejarlo en libertad. Nadie, después de algún tiempo en el Sahara, es nunca el mismo".

Bien, os digo todo esto porque dentro de una semana me marcho al Sahara. Esto toca a su fin. Después de más de dos meses y medio en estas tierras, se aproxima el momento de marchar. Lo haré con Esther, mi mujer, y con mi hijo, que quiere conducir el coche. Se acaba de sacar el carnet de conducir, y pienso que en el Sahara, si le dejo el coche, es difícil que se tropiece con algo. Aunque nunca se sabe, es capaz de enterrarse con el coche en una duna y dentro de unos años, un turista americano nos compra a todos, coche incluido, para llevarnos fosilizados al Museo de Ciencias Naturales de New York. No estaría mal, a fin de cuentas sería una forma, como otra cualquiera, de estar cerca del MOMA. Aunque sinceramente, preferiría que fuera de otra manera. ¡Incha Allah!

Mientras llega ese momento, yo tengo que seguir pintando, y para cumplir con los compromisos adquiridos, he vuelto a la corte del Sultán. Ya sabéis que me faltaban por pintar la "Odalisque de todos los Secretos del Harén" y la "Odalisque de los Placeres Ocultos del Sultán". La primera de ellas, la de los secretos, es aquella que según cuentan, informa al Sultán de todo lo que ocurre en el harén, aunque me temo que es el propio Sultán, que se disfraza de mujer para así saber, de primera mano, lo que se cuenta de él. Realmente nada he podido averiguar pues se tapaba la cara más que ninguna otra. No obstante accedió a ponerse conmigo un velo de color rojo, porque normalmente lo usa negro y sin transparencia alguna. La segunda de ellas, la "Odalisque de los Placeres Ocultos del Sultán", me ha dejado "out". Ya sabéis que cuando uno pinta un retrato, aparte de captar la psicología del personaje, tiene también que fijarse en los detalles de su fisonomía, pues solamente así, con el conocimiento completo de su anatomía, se puede, en algunos casos, no siempre, llegar a hacerse una idea, siquiera aproximada, del retrato de la persona. Pues eso es justo lo que he hecho. Quién de vosotros me conoce bien, sabe que soy un profesional. Me he fijado en toda su anatomía. Al principio me ha extrañado que estuviese completamente plana, pero después he pensado que no todas las mujeres están obsesionadas con la silicona y con el tamaño de las mamas. Es algo que ocurre en Europa, pero no necesariamente en Africa. Después me ha parecido raro que bajo el velo que le cubría la cara se transparentase una más que incipiente barba con su bigote correspondiente, pero lo he achacado pensando que al tratarse de una eslava era muy posible que esto fuera de lo más normal. Ya se sabe, en los países del este a la gente le crece el pelo que es una pasada. Durante el siglo pasado, sin ir mas lejos, gran cantidad de mujeres eslavas eran exhibidas en los circos como mujeres barbudas. Afortunadamente ese tipo de cosas se han acabado, ¿pero que ha ocurrido con ellas?. Pues nada, pienso que muchas se habrán instalado en los harenes, cubriéndose la cara, es decir, la barba, que ya nadie quiere ver. Ahora la moda es depilarse (visita mi Web http://www.eleazar.es/diosas/diosas05.html para que te hagas una idea de lo que te digo). Pues bien, lo que definitivamente me ha alejado de toda duda, que en ese momento, debo de admitirlo, tenía unas pocas, ha sido el considerable paquete que la Odalisque tenía en la entrepierna. A partir de ese momento, los dos, ella y yo, hemos continuado como si tal cosa. La Odalisque de vez en cuando se rascaba en la entrepierna, y yo, para no ser menos, hacía lo mismo con la mía.

Supongo, que a estas alturas, os estaréis preguntando por qué he titulado este e-mail con el título de "Cinco mil grapas", pues bien, lo he hecho así porque estas son justamente las grapas que he gastado en Marruecos. Un pintor, aparte de pintar, se pasa la mayor parte del tiempo, entre otras miles de cosas, clavando y desclavando grapas. Cuando llegué a Marruecos, con mi grapadora que llevo a todas partes, se me estropeó nada más clavar mi primera grapa. Se me puso una cara de gilipollas, que si me veis os partís el pecho. Sin grapas no hay cuadros. Como pude, me recompuse y estuve buscando una por toda la ciudad. Al final resulta que te la venden hasta en un puesto de helados. Pero eso lo sabes cuando llevas aquí un tiempo. En ese momento me entró el canguele y a punto estuve de darme la vuelta. Afortunadamente no lo hice, me compré una grapadora y un paquete especial con cinco mil grapas, que han sido las que he gastado. No me ha sobrado ni una. Tampoco me han faltado. Creo que he cumplido.
Un abrazo para todos,
Eleazar

P.D.: Alguno de vosotros, en realidad muchos, me habéis pedido que os enviara alguna fotografía del lugar en donde me encuentro. Ya sabéis, la casa y ese tipo de cosas. No lo he hecho hasta ahora por no disponer de cámara de fotos, pero prometo comprarme una la próxima semana y antes de marchar os enviaré las fotografías correspondientes. Ya sé que las de los cuadros os importan una mierda.

FOTO 22: "Odalisque de todos los secretos del harén".
FOTO 23: "Odalisque de los placeres ocultos del Sultán"


UNDECIMO E-MAIL
De: "Eleazar" <eleazar@eleazar.es>
Asunto: Quiero un harén para mí y mis amiguetes
Fecha: viernes, 27 de julio de 2007 14:15

Hola a todos:

Dice un viejo proverbio chino que la amistad que no se cuida dura menos que un caramelo en la puerta de un colegio. Hay también un famoso comentario de Sir Arthur W. McDonald que en su libro, único por cierto, “Reflexiones en un día de juerga” * al hablar de la amistad dice que “Un amigo al que no se cuida es una oportunidad menos de salir de fiesta”. Si nos olvidamos de los proverbios chinos y de la elucubraciones de algunos ingleses, y nos fijamos, mal que nos pese, en nuestro refranero, estaría bien señalar aquel que dice “Si quieres un amigo para un rato, invítale a comer una mariscada, pero si lo quieres para toda la vida envíale un e-mail”.

Os digo todo esto porque desde hace algún tiempo vengo observando como alguno de vosotros/as se está rajando, empiezo a no tener noticias vuestras. No sé si es porque estáis de vacaciones o a punto de iros, con la maleta esperando en la puerta. Lo ignoro. Además, me da lo mismo. Un amigo es un amigo y a un amigo no se le abandona por semejantes bagatelas. Salvo los incondicionales y algunos otros que se han apuntado a última hora, del resto “rien de rien”, o sea, “missing”, es decir, nada de nada. ¿Dónde cojones estáis? ¿Qué ha pasado con tantos años de sufrida relación? Yo no sé que pensáis vosotros pero yo os tengo en mi corazón. Sabéis, ya os lo dije al principio, que vuestro apoyo y vuestros ánimos han sido todo un estímulo para trabajar, ¿por qué entonces me abandonáis ahora que estamos llegando al final? ¿Qué he hecho yo, me pregunto, para merecer esto? ¡Dios mío! ¿Qué he hecho? ¿Acaso esperabais que os enviara un billete de avión de ida y vuelta? ¿Es que alguien esta dolido porque no le he llamado cada día a un precio de dos Euros el minuto? ¿O es la oportunidad que estabais esperando para decirme suavemente que mejor os borre de la lista? ¡Pues bien, tomo noto!. Al que no conteste le borro, le tacho, le pongo una equis. Que aún estoy en Marruecos, coño, que estoy solo, que necesito vuestro calor, vuestro cariño y vuestra entrega. Lo dicho, al que no conteste le pongo una cruz, una equis y una media luna cruzada e invertida, que es lo que los árabes utilizan por estas tierras para señalar a una persona “non grata”. Cuando me entere como lo hacen los chinos, os lo pongo también. Y en Cirílico ?, en Copto ? y en Arameo ? . ¡En todos los idiomas!

Bien, me he quedado descansado. Es que hay amigos que de vez en cuando hay que darles un toque. Con el resto todo lo contrario, no los olvido en ningún momento. Prueba de ello es el cuadro que acabo de pintar, el último, el que recoge todo el sentimiento y entrega que les profeso. Le he titulado “Quiero un harén para mí y mis amiguetes” y tiene unas dimensiones de 200x130 cm. Esta claro que compartir un harén con los amiguetes no lo hace cualquiera, solo un amigo de verdad. Eso sí, quiero advertirles que el primero que escoge soy yo, para eso las he pintado, y que la gorda y a las que no se les ve el cuerpo, para ellos. Estamos dentro de la Ley. Cuatro para cada uno.

Las mujeres os estaréis preguntando que pasa con vosotras, que pienso compartir con vosotras, como podemos hacer comunión con algo que nos una. La verdad es que es difícil, porque aquí en Marruecos, ya lo sabéis, harenes masculinos no los hay, así que lo único que se me ocurre son dos cosas: la primera es que si queréis nos manifestamos en España, en Marruecos lo veo difícil, para que el parlamento apruebe una Ley de estas características. La segunda es que mientras esperamos y por si no tenéis paciencia, si queréis, os invito a una noche loca en el malecón de La Habana. El material lo pongo yo. Tengo un montón de amigos, que son todos los que me van a contestar a este e-mail.
Un saludo para todos,
Eleazar

*Editorial Libros prohibidos difíciles de encontrar. Cap. II: La Borrachera del sábado. Pag. 24

FOTO 24: "Quiero tener un harén para mí y mis amiguetes".


DUODECIMO E-MAIL
De: "Eleazar" <eleazar@eleazar.es>
Asunto: La Casa
Fecha: domingo, 29 de julio de 2007 22:45

Hola a todos:

La casa, como podéis ver, no está nada mal. La construyó un francés con gusto. Creo que fue un antiguo Embajador o Cónsul de Francia en Casablanca. Lo hizo en los años treinta y la tenía como su segunda residencia. Ochenta años después sigue siendo la mejor casa de la zona. Además, tiene jardín. Y eso, en un lugar seco y árido como este, es todo un lujo, un placer, un regalo para la vista. Esta algo retirada del mar, pero es lo que menos importa. Entre la casa y el mar no hay otra cosa que una laguna que se llena de agua conforme sube la marea, así que el paisaje va cambiando según el momento del día. Muchas mañanas me he levantado y he desayunado mirando el paisaje. Otras lo he hecho por la noche mientras me fumaba un cigarrillo viendo la puesta de sol, y si la había, la luna. Aunque si queréis que os diga la verdad, no han sido demasiadas, pues yo aquí, lo tenía claro desde un principio, no había venido a hacer turismo. Me he estado levantando entre las cinco y media y las seis de la mañana, rivalizando con el gallo, no exagero. No sé quién ha ganado, pero creo que voy por delante, aunque esta semana, que me estoy relajando, le dejaré que me pase, no quiero herir su orgullo delante de todo el gallinero.

Antes de las seis y media ya estaba en el taller. Alí, que se había levantado casi al tiempo que yo, ya me tenía preparado un desayuno, compuesto básicamente de un zumo de naranja natural, un café con leche y una o dos magdalenas. De vez en cuando me hacía un par de huevos fritos, pero yo le tenía dicho que no muy a menudo, que no quería coger malas costumbres. Si le digo a mi mujer en Barcelona que me prepare un par de huevos fritos por la mañana, el bufido que pega lo escucháis en vuestras casas.
Permanecía pintando en el taller hasta las dos, o dos y cuarto, un paro de una hora para comer y vuelta a trabajar hasta las nueve o las diez de la noche. Unas catorce horas de trabajo, el doble, por no decir el triple, que en España, a pleno rendimiento, sin ninguna otra obligación que no fuera la de pintar. Pintar, comer y dormir. Eso era todo. De vez en cuando, eso sí, una vez por semana, rompía la rutina porque la nevera estaba vacía. Entonces cogía el coche y me desplazaba hasta El Jadida, la antigua Mazagán portuguesa, a unos cuarenta kilómetros de la casa. Era la excusa que tenía para ponerme en contacto con vosotros y enviaros un e-mail. Si además había respuestas, volvía a la casa lleno de energía. Era el mejor momento de la semana, tanto que a veces me olvidaba de la norma y me marchaba a la ciudad sólo para saber si alguien se acordaba de mí. Soy un sentimental. Podéis creerme si os digo que era como una necesidad sin la cual era difícil trabajar. No exagero lo más mínimo. El que lo ponga en duda que lo pruebe.

El Jadida es una ciudad a medio camino entre su pasado de continúas refriegas con los portugueses y su futuro, de un desarrollo turístico que a mí no me interesa demasiado. Fue edificada junto al mar al que se asoma con una agradable playa. De su pasado vale la pena visitar La Cité Portugaise, unas murallas que conservan cinco espléndidos bastiones que me recuerdan a los que vi hace dos años en Campeche (México). Aquellos los construimos nosotros, pero la arquitectura militar es igual en todas partes. Los portugueses aguantaron un asedio de más de dos siglos, y a final, antes de salir por piernas, minaron y quemaron la ciudad y se largaron. Afortunadamente, apenas unos años después, fue reconstruida y rebautizada como El Jadida (La Nueva). Dentro de la Cité no se puede dejar de ver La Cisterna, un aljibe en cuyo interior se han rodado varias películas entre ellas Otelo de Orson Welles, y Harén. Si queréis más datos os compráis una guía. Esto no es la Oficina de Turismo.

Continuo con la casa. Como os decía, la casa se encuentra aislada, junto a una carretera, frente al mar. Para llegar a él hay que atravesar la laguna por un terraplén por el que difícilmente caben dos coches, pero vale la pena hacerlo porque la playa es espectacular. Virgen, como lo serían las nuestras hace cien años. Hasta hace un par de semanas, si ibas a la playa estabas tú solo, quizás algún pescador arreglando sus redes, pero poca cosa más. Ahora han puesto un chiringuito, y aunque no son más de veinte o treinta personas las que vienen a la playa, ya no es lo mismo.

Sigamos con la casa. No esta mal, ya os lo he dicho. Tiene un cierto aire decadente que la hace atractiva, pero también tiene los inconvenientes de quién no vive en ella y por lo tanto no se preocupa demasiado por solucionar los problemas que se vayan presentando. El dueño, Said, tiene previsto construir, dentro de un par o tres de meses, un hotel en el espacio de tierra que la rodea. Esto no afectará a la casa, que seguirá siendo ocupada por un artista que venido de Europa o de EE.UU. permanecerá en el lugar pintando a todo trapo para la exposición que Said le tiene programado hacer en su galería de Casablanca. Ahora que hace buen tiempo, los domingos suele venir por la casa. Lo hace acompañado de su mujer, de sus dos hijos y de tres perros de los que no se separa ni un minuto. Suelen ir a la playa. Algunas veces les he acompañado, pero creerme si os digo que prefiero quedarme en el estudio. No me gusta demasiado estar tumbado al sol sin hacer nada, sobretodo cuando tengo trabajo pendiente. Cada uno tiene sus manías. A veces le acompaña Alain, un francés que lleva la dirección del hotel de Azemmour. Es una excelente persona que te contagia el gusto por el refinamiento como si fuera la cosa más natural del mundo, sin artificios.

He estado en esta casa algo más de dos meses y medio. He sido el primero que ha estado tanto tiempo, pues normalmente los artistas que vienen suelen estar entre quince y treinta días. En este tiempo he pintado veintiocho cuadros. Según el galerista, estoy hecho un máquina, aunque yo creo que eso me lo dice para animarme, pues según me consta, el resto de los pintores que han pasado por aquí han pintado el doble en la mitad de tiempo. Debo de admitir que soy un flojo.

Esto es todo. Espero que os hayáis hecho una buena idea de la casa. El que quiera mas datos que compre un par de kilos de jamón y que se venga a compartirlos, que a mí aún me queda una semana de estar por estas tierras. Después, como ya sabéis, me marcho al silencio del desierto.
Un abrazo para todos,
Eleazar

P.D: Junto a las treinta fotos de la casa, numeradas para que podáis seguir la secuencia, os adjunto las fotografías de mis dos últimos cuadros. En realidad los empecé apenas llegar a la casa, pero se trata de ese tipo de cuadros que uno empieza y no sabe como terminarlos. Ocurre de vez en cuando. No muy a menudo, pero ocurre. Los artistas saben de lo que estoy hablando. No conozco a ninguno que no tenga un par de cuadros en su estudio sin acabar. Y a mí me ha ocurrido ahora, estando en Marruecos. Me los pensaba llevar de vuelta para España, para seguir mirándolos allí y estudiar la manera de acabarlos. Pero no ha hecho falta. Lo he hecho aquí. El problema estaba en que no encontraba la frase. Tenía muy clara la idea pero no encontraba la frase. No sé si lo sabéis, pero para mí es muy importante, antes de ponerme a pintar, decidir que es lo que quiero transmitir, y para ello, entre otras cosas y para que quede claro, necesito la frase que, como un golpe seco, que diría el poeta, dé sentido al cuadro. En esta ocasión pensé que lo tenía claro, pero estaba equivocado. Os lo cuento. Cuatro días antes de salir de Barcelona asistí en la Costa Brava a la boda de unos amigos. Una ceremonia entrañable que recuerdo con cariño, pero lo que más me llamó la atención fueron los contrayentes pues las miradas y las sonrisas entre ellos me transmitían una sana envidia que todo hombre y toda mujer tienen que desear tener, estar enamorado. Así que con estas premisas empecé el cuadro, pero no avanzaba precisamente por culpa de no tener claro que frase iba a escribir. Sabía que quería pintar un cuadro de un hombre y una mujer enamorados, pero me faltaba lo más importante, la frase que le diera sentido y contenido a ese sentimiento. El que los rostros de ellos estuvieran acabados, era lo menos importante. Me faltaba la frase y mi error había consistido en que había empezado el cuadro sin tenerla, pensando, grave error, en que en este caso era suficiente con pintar el rostro de ellos. Ese era el problema. Aparentemente sencillo, pero para mí infranqueable. Y el otro día, mientras empezaba a embalar mis bártulos para marcharme, me senté tranquilamente frente a los dos cuadros y empecé de nuevo a estudiar la frase que tenía que haber estudiado desde el comienzo. Cuando por fin me vino a la cabeza, el resto fue coser y cantar. Y es que el acto de crear es eso. El tiempo de ejecutar, normalmente rápido y el tiempo de pensar, necesariamente mas pausado. El cuadro tiene que tener mucho tiempo de mirada, tiene que cocerse lentamente en nuestra retina, solo así se empapa de nuestros sentimientos, solo así llegamos a entenderlo y a saber que es lo que nos pide, que es lo que le falta.

Para los que estáis deseando descansar de mí, quiero decirles que aparte de este sólo me queda por enviar un e-mail más. Pero ese prefiero enviarlo mañana. No os quiero agotar.

FOTO 25A: "La Casa".
FOTO 25B: "El Estudio".
FOTO 25C: "La Playa".
FOTO 25D: "La Inauguración Expo Colectiva
FOTO 26: "Retrato de hombre enamorado. Retrato del momento + importante de su vida"
FOTO 27: "Retrato de mujer enamorada. Retrato de la sonrisa + sincera de sus sueños"


DECIMO TERCER E-MAIL
De: "Eleazar" <eleazar@eleazar.es>
Asunto: Hablando con Alí
Fecha: martes, 31 de julio de 2007 17:36

Hola a todos:

Este es el e-mail número 13 que os envío. Algunos no tienen suerte ni para eso. Me refiero a Alí.

Hablando con Ali.

Podría ser el título de una novela, pero no lo es. En Marruecos hay pocas novelas que contar. Algunos podrían pensar lo contrario, pero estarían equivocados. Otros pensarían que el equivocado soy yo y a esos les diría que hablasen con Alí. Hoy me toca hablar de Alí. Hoy voy a dejar la poesía a un lado, voy a dejar que la imaginación y los pinceles descansen un poco y voy a ponerme otro traje de faena. Voy a hablaros de Alí. Me voy a extender un poco, espero que no sea demasiado. Solo lo justo. Se lo debo. Hace tiempo que quiero hacerlo, pero entre hablaros de mis cosas, de mi pintura, de las odaliscas y de todo un mundo, que de alguna manera me he fabricado a mi medida, no he dicho nada de él, y creo que se lo merece. Es lo justo. Este es mi último e-mail. Es para él.

Cuando llegué a la casa, la primera sensación que tuve, es que la experiencia que iba a tener os la tenía que contar, la tenía que escribir. Alguno de vosotros, incluso, me animó a ello. Me propuse escribir una especie de diario en donde recogiera todas y cada una de las ricas y sin duda agradables conversaciones que iba a mantener con él. Alí se mostraba simpático, agradable y si se quiere, hasta un punto divertido. Basta escucharle cuando cuenta algo, con esa cadencia del que no tiene prisa sino todo lo contrario, todo el tiempo del mundo por delante, para darse cuenta que habías entrado en otra dimensión muy distinta. Si le preguntabas algo a Alí, te contestaba con todo lujo de detalles. A veces si no entendías algo, como por ejemplo si había dicho que tenía dos o tres hermanos, y cuantos de ellos eran hombres o mujeres, era mejor olvidarse de volverle a hacer la pregunta, porque empezaba de nuevo desde el principio. No se limitaba a decirte que tres eran mujeres y otros tres eran hombres, sino como si fueras un idiota rematado, o un tonto del culo con coeficiente intelectual de menos veinte, que para el caso es lo mismo, que Alí empezaba, desde el principio, a contarte la vida de sus hermanos, sus profesiones, si estaban casados o no, y todo el rollo que ya te había dicho media hora antes. Entonces no sabías que hacer, si partirte la caja, como diría mi hijo, o escucharle de nuevo, pacientemente, toda una explicación que en principio te importaba más bien poco, por no decir nada, pero que te ayudaba, de alguna manera, a comunicarte con alguien que estaba tan necesitado como tú, por poder hablar. Anécdotas de Alí podría contar varias, pero con el espacio que tengo, no nos olvidemos que esto es un e-mail, creo que basta con un par de ellas. La primera, y esta es la de cal, es que Alí, para mi sorpresa, es todo un gourmet, un entendido, un sibarita, solo que le faltan los medios aunque le sobren los conocimientos, que los tiene, y muchos. Le he visto, por ejemplo, cocinar el centollo, como si lo hiciera cada día, o hablar de las ostras o de cualquier simple verdura como el más afamado chef de nuestras cocinas. "Le qualité", como él dice juntando el pulgar y el índice mientras se los lleva a la garganta y los desliza por ella suavemente, en un gesto del más puro erotismo gastronómico, "Il y a des qualités..." Pero como todo el mundo, Alí también se equivoca. Una cosa es que sea un entendido, las verduras en Marruecos son de una excelente calidad, y otra es que acierte. Por ejemplo, el otro día empleó mas de quince minutos en escoger el melón que nos íbamos a comer. Me recordaba a mi padre cuando hacía lo mismo. Lo levantaba, lo sopesaba, lo tocaba, lo apretaba... en fin, ese tipo de cosas que uno hace cuando compra un melón, pero al final terminas mirando al dueño para que te indique, con un gesto, cual es el bueno, aunque no termines de fiarte de su opinión. Pues bien, cuando fui a pagarlo, el precio le pareció excesivo y decidió dejarlo. Tuve que insistir para podernos llevar el melón a casa, pero, y esto es lo que me provocó la risa, el melón estaba tan incomestible que tuvimos que dárselo a las gallinas y a los pavos, que dieron buena cuenta de él. C’est la vie. No siempre se acierta. Cuesta hacerlo.

La segunda, llamémosle anécdota, que no lo es en absoluto, es algo más larga y no es tan divertida. Ya os lo he dicho, una de cal y otra de arena. Alí reflexiona. Lo que pasa es que lo hace demasiado y no hay conversación que inicies con él en donde no la comience con esta expresión, "Je réfléchi". La he escuchado más de un millón de veces. Casi se diría que es la única que he aprendido del francés, je réfléchi. Cuando Alí comenzaba así para explicarte algo, ya podías buscar un lugar en donde ponerte cómodo, pues la cosa iba para largo. Je réfléchi. Al principio pensaba que era el inicio de una auténtica reflexión que conducía a algún tipo de resultado, pero con el tiempo me di cuenta, que se trataba una y otra vez de explicarte la misma historia, es como si hubiera olvidado que ya te la había contado, y lo tuviera que volver a contar otra vez. Yo entendía perfectamente su situación, ¿quién no lo haría? Pero a lo que no estaba dispuesto es a que me repitiera cada día la misma cantinela, como en la mili cuando nos repetían una y otra vez como teníamos que hacer para cargar y descargar el Cetme. Te lo decían tantas veces, que al final, o no te interesaba, o lo olvidabas. Algo parecido me ocurre cuando entro en un avión y la azafata explica la historia de lo que hay que hacer en caso de emergencia. Lo he visto tantas veces, que el día que ocurra algo no voy a tener ni la más pajolera idea de qué hacer. Pues eso es justo lo que a mí me estaba ocurriendo con Alí, que al final te cansabas de escuchar todo el tiempo la misma historia, la de sus sueños por ir a Europa. Pero de eso hablaré después, ahora prefiero continuar con el relato.

Como os decía, acababa de llegar. Tenía hambre por pintar. Me había hecho más de 1.800 kilómetros en dos días, con paso de frontera incluido, que si no es por ese detalle, me hago el viaje en un solo día. Y no es una machada, sé que puedo hacerlo. Me gusta conducir. Me gusta el silencio de la carretera, penetrar un paisaje y romperlo suavemente sin mas ruido que el de mi coche. Sin música. La música la dejo para la ciudad en la que la pongo a todo volumen, eso sí, con las ventanillas subidas, como corresponde, aunque anhele lo contrario, bajarlas, porque soy de los que opinan que de vez en cuando, al menos una vez al año, hay que hacer el hortera, bajar las ventanillas del coche y con la música de los Chunguitos a todo trapo atravesar las Ramblas de arriba abajo. O de abajo arriba. O de ambas maneras, aunque tampoco conviene atragantarse. El que no lo ha hecho no sabe lo que se pierde. Pero la policía marroquí, y la aduana, pesados como ellos solos sin necesidad de ayuda y sin certificado oficial que así lo acredite, porque en el libro de los Guinness aún no han puesto un capítulo para los "Plastas, Pelmas y Pesados", que si no se llevarían la palma, pues son capaces de retenerte en la frontera el mes de vacaciones, me lo impidió. Así que al llegar a la casa me vino bien relajarme, reírme un poco con lo que Alí me pudiera contar, que para mí, en ese momento, era como un bálsamo. Una especie de área de descanso antes de tirarse de nuevo al asfalto. Y empecé a preguntarle a Alí ese tipo de preguntas que haces por cortesía, de esas que aunque te importe un pepino lo que te respondan, te crees con la obligación de hacerlas. A mí me pasa a menudo, sobretodo cuando estoy con alguien con el que no me puedo comunicar porque habla un idioma distinto al mío. Ya sabéis que no sé hablar ningún idioma que no sea el español. Son situaciones en las que el silencio es espeso y quieres romperlo con cualquier estúpida pregunta. Para que os hagáis una idea es como cuando entráis en un ascensor con un vecino del que no sabéis ni como se llama, y entonces vas y le preguntas cualquier chorrada y él va y te contesta con otra-chorrada-monosilabo que se le ocurra. Lamentas haber abierto la boca. Pero al día siguiente caes en el mismo error. Con lo bonito que es el silencio si que nadie lo estropee abriendo la boca. Pero el silencio no es algo que se pueda compartir. Hay demasiada gente que no para de abrir la boca. Yo el primero.

Y si pensaba que con Ali las risas estaban aseguradas, me equivocaba de cabo a rabo. Porque las risas a veces duran menos que las promesas de fin de año de dejar de fumar. Hay risas que son el preludio de una tormenta. Hay risas que es mejor no participar en ellas. Hay risas que es mejor no escuchar. Son lo que yo llamo las risas de la miseria. Se ven venir. Comienzan cuando el que las provoca lo hace de sí mismo. Al principio son tímidas, unas breves referencias a algún episodio en el que la falta de recursos o de medios pone al individuo en situaciones hilarantes. Pero después se van espesando, pierden ligereza y se hacen duras. Es el momento de marchar, de alegar que tienes sueño o que no puedes pasar un minuto más sin encender la televisión que no tienes. Invéntate algo, lo que sea, sino estás atrapado. Hay risas que son duras y no todo el mundo puede soportarlas. Alí tampoco soportaba las suyas, y las lágrimas, ya os lo he dicho, no tardaron en aparecer. Y cuando llueve cuesta mucho volver a secar el terreno. Sobretodo si llueve sobre mojado. En Marruecos hace mucho sol, pero el sol no seca la lluvia de las lágrimas que está en los corazones de la gente.

Cuando Alí acababa con lo que él llamaba sus reflexiones, el problema era como recoger los restos de la tormenta. Tú podías hacerlo con una imaginaria escoba que barriera el polvo en el que te habías quedado hecho, pero los restos de Alí, valga la expresión, a nadie le importan una mierda. Y él lo sabe. Hay demasiada miseria. Demasiada. Nuestro mundo, no descubro nada nuevo, lo sabemos todos, no tiene nada que ver con el mundo que millones de personas tienen. Las cosas son como son y es difícil, muy difícil, provocar cambios que mejoren en algo la vida de las gentes. Así que lo que más lamento, como os decía antes, es no haber escrito cada día un poco de lo que me estaba pasando. No porque con ello pudiera cambiar nada, sino al menos como desahogo personal ante un problema que tú sabes que existe pero que nada puedes hacer por solucionarlo. Aún no me he marchado y ya me estoy arrepintiendo. Y eso que me gusta escribir, lo habéis visto en mi pintura, pero no puedo luchar contra los imponderables. La culpa, siempre hay que echarle la culpa a alguien cuando las cosas no salen como uno quiere, la tiene el ordenador. Es un ordenador portátil de mierda, uno de esos de teclado que llaman de plasma. Un auténtico coñazo. No consigo escribir dos letras sin equivocarme en tres y yo no tengo madera de sufridor. Nunca la he tenido ni pienso tenerla. A mí me gusta el teclado rápido, el mecánico, de esos de aporrear hasta que te duelan las yemas de los dedos. Así consigues la velocidad y la fluidez de lo que tu mente piensa o imagina. Soy un tipo nervioso, algunos dirían que algo hiperactivo, otros que un pelín estresado. Pero cuando escribo sé que voy a vomitar. Porque escribir es eso, vomitar. Como la pintura, en la que te sale todo de golpe o no te sale nada, mientras que con esta maldita máquina de los cojones todo es lento, interrumpido, cortado. Deberían prohibir los teclados de plasma, la gente escribiría más. Aunque quizás no sea demasiado conveniente.

Bien, sigamos con Alí, que es lo que interesa. Lamento la interrupción, pero es que a veces hay cosas que me calientan, y lo del teclado mucho, porque sé que me ha impedido escribir una buena historia. Ansiaba hacerlo. Alí, aunque no lo parezca, tiene unos treinta y seis, treinta y siete años. Delgado como la mayoría de los marroquíes. De pelo negro y algo rizado, como cualquiera de ellos. Con bigote. ¿Qué árabe no lo tiene? No hay nada de especial en su fisonomía que sea digno de destacar. Si no fuera porque se le pueden contar las costillas cuando se queda en camiseta, y un pequeño defecto en su ojo izquierdo, que me hace pensar que terminará sin vista, pues una especie de nube le empieza a blanquear la retina, no lo distinguiría de ningún otro. Es el típico marroquí que uno ha visto mil veces en cualquier calle de Europa. Sin embargo, Alí, os lo puedo asegurar, es muy diferente. Es alguien especial. Y no es que yo ahora me encuentre con el síndrome de Estocolmo, o cualquier otra cosa por el estilo. No es eso. Alí piensa, ya os lo he dicho, reflexiona. Y pensar, en un país como Marruecos, no puede conducir a nada bueno, sobretodo cuando los pensamientos tienen un único y exclusivo fin, que es cómo salir de la miseria que te rodea un día sí y otro también. Le puedes estar dando todas las vueltas que quieras, pero no encuentras la solución. La miseria seguirá allí y la única solución posible, "El Paraíso", se llama Europa. ¿Alguien puede dudarlo? Pero Europa no está al alcance de cualquiera. Hay que tener dinero para cruzar el estrecho. Bueno, yo pienso que hay que tener dinero y cojones, porque aventurarse a meterse en una patera para cruzar el estrecho, o el Atlántico, con muchas posibilidades de acabar en el fondo del mar, no es cosa que sea fácil de hacer, y si además, el resultado es incierto, porque después de empeñarte tú, tu familia, tus amigos y la madre que te parió, te coge una patrullera y te devuelve a tu casa, ya me contarás la maldita gracia que te hace. La desesperación por el fracaso y por la deuda que has dejado pendiente, haría, pienso yo, que desearas la muerte. Y os puedo asegurar, y no porque sea un llorón, que a veces lo es, que Alí lo haría. Está razonablemente desesperado. ¿Quién no lo estaría en su lugar? Vive solo en una casa en la que trabaja como guardián y jardinero. Lo he visto trabajar todo el santo día, pues el jardín tiene varias hectáreas. Los que habéis estado aquí lo sabéis Su sueldo es de dos mil trescientos dirhams, unos doscientos euros al cambio, por lo que apenas le alcanza para fumar el tabaco que a diario se lleva a la boca. Vale que es su problema, pero cuéntaselo a un fumador, verás que te responde. A mí me han contado historias de nuestra guerra civil en las que un preso cogía la colilla que otro había tirado a las letrinas, la ponía a secar y le daba unas caladas. Lo sé porque soy fumador y me encuentro enganchado, para mi desgracia, a la nicotina. Yo también quiero dejarlo, pero eso me lo digo cada día, como hace él, y no lo consigo, como tampoco lo consigue él. Pero sigamos con el relato que me pierdo. Con lo que gana Alí, ya os lo he dicho, no le llega ni para pipas. Lo dice en árabe, pero estoy seguro que la traducción es esa. Podría decirlo en el idioma que quisiera, podría incluso estar callado, que su expresión le delataría.

Y os puedo asegurar que no es la primera vez que alguien me llora. Hay, ya os lo he dicho, demasiada miseria. El año pasado, sin ir mas lejos, estuve en Etiopía, y aunque allí gran parte de la gente, sobretodo en el sur, aún visten con taparrabos, la verdad es que no tuve la sensación que ahora tengo. Viajaba como lo hago siempre, por mi cuenta, por mis propios medios, con una mochila en las espaldas y con un billete de avión en el bolsillo. Siempre lo he hecho así, y no voy a cambiar. Me considero un viajero, y no un turista. Me gusta viajar, pero ahora he descubierto que poco me diferencio del que metido en un autobús le llevan ni a donde el mismo sabe. Apenas arañamos, por mucho que lo pretendamos, la superficie de cualquier país. Porque una cosa es viajar con una cámara de fotos colgada al cuello, y otra muy distinta es sentarse en un sofá a las diez de la noche y estar hablando de los sueños que uno tiene hasta altas horas de la madrugada. Ese es otro tipo de viaje. Ahí no puedes tomar ninguna foto. El retrato te lo llevas en el alma.

El sueño de Alí es venir a España. Pero no tiene manera de hacerlo. Necesita que alguien le haga un contrato. Aquí, en Marruecos, se trafica hasta con los contratos. Los de España y los de Marruecos. Los de España porque se venden a precios muy altos para quién este dispuesto y pueda pagarlos. Ya sabéis, el que quiera puede meterse en ello. Se gana mucho dinero. Es todo un negocio. La corrupción lo invade todo. Pero no solamente los contratos para trabajar en España, también con los contratos para trabajar en Marruecos. Da lo mismo la empresa, que sea oficial o privada. Si quieres trabajar tienes que entregarle a alguien una fuerte cantidad de dinero. El problema es que muchas veces el contrato es solo para unos meses y una vez transcurridos los mismos, si quieres seguir trabajando tienes que volver a pagar, y si no, hay muchos otros que están esperando para hacerlo. Parece una novela o una película en blanco y negro de los años cincuenta, pero no lo es. Es la realidad con la que Alí se enfrenta cada día. Como él dice, está harto de Marruecos ¿y quién no lo estaría en su caso?
Alí lo que quiere, y perdonarme que sea repetitivo, es venir a España. Sabe que si lo consigue, estará un tiempo, ahorrará un dinero y volverá a su país para montarse una nueva vida. Se casará, tendrá hijos, y con un poco de suerte hasta se comprará una casa. En fin, nada nuevo bajo el sol. Buscadores de sueños hay por todos lados. He estado repasando el discurso pronunciado por Luther King en el Lincoln Memorial de Washington en 1963. Está en pleno vigor. Debería de figurar en la cabecera de mucha gente, nos ahorraríamos bastantes problemas. En aquel memorable "Tengo un sueño" (I Have a Dream), King hacía la descripción más bella, en contra de la segregación racial que haya leído en mi vida. Creo que todos estamos de acuerdo. Difícilmente alguien puede pedir la libertad para los suyos y hacerlo con tanta poesía. Pues bien, como os decía, está en pleno vigor, basta con cambiar algunas palabras para que nos demos cuenta de ello. Como King decía, todos los hombres tienen derecho a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad. Tienen derecho a no vivir en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material. A no languidecer en las esquinas de cualquier sociedad desterrados de la propia tierra. A salir del oscuro y desolado valle de la miseria hacia el camino soleado del bienestar. Y para que no hubiera ninguna duda a ese derecho, terminaba diciendo que "No habrá descanso ni tranquilidad mientras no se le garantizase a todo el mundo estos derechos, porque el destino de todos los hombres está unido y la prosperidad de unos está inextricablemente ligada a la prosperidad de otros. Nadie puede caminar solo. Todos los hombres son creados iguales". O lo que es igual, diría yo, todos nacemos, crecemos, nos casamos, formamos una familia, soñamos y nos morimos. En el caso de Alí parte de esta premisa falla.

Y sin embargo, y pese a todo, no podía meterme en el coche el próximo fin de semana y marchame sin decirle a Alí claramente lo que pensaba. Y se lo dije: Alí, eres un llorón, deja de llorar. Al principio noté que su expresión le cambiaba algo. Luego me lo dijo. Le había dolido. Entonces empecé de nuevo a intentarle explicar que es lo que había querido decir. Y os aseguro que es difícil. Unos días antes había intentado explicarle lo que era un museo, y aún tengo la duda de que lo haya entendido. Mucho más la función o el sentido de la existencia de un lugar como ese. La comunicación era difícil y el destinatario poco menos que imposible. Que no conozca la existencia de los Beatles, me parece razonable, pero tenerle que explicar que los hombres descendemos del mono, es poco menos que una tarea titánica. Cuando lo hice, estuve imitando a un mono, dando saltos, media tarde, así que os podéis imaginar el dilema que tenía yo para explicarle que había querido decir con lo de que era un llorón. Entonces se me ocurrió de golpe. Pensé en Europa y en la cantidad de accidentes de tráfico que hay. Le dije como mucha gente se queda sin una pierna, o sin un brazo, o sin ambas cosas. Y que muchos de ellos se quedan en sus casas, lamentándose de su suerte, y otros, los menos, se apuntan a un gimnasio y cuatro años después ganan una medalla en los paralímpicos. Que no basta con lamentarse, que hay que hacer algo por si mismo, y que nadie, nadie, te va a solucionar tus problemas. Que esperar a que los demás lo hagan, es perder el tiempo, y que la responsabilidad empieza por uno mismo. Creo que me entendió, aunque nunca se sabe. Dos días después se me acercó y me dijo de nuevo que había reflexionado, pero esta vez para darme una buena noticia. Había pensado en casarse. Si digo que es buena, es porque esta cuestión había sido motivo de debate en muchas ocasiones y el hecho de que ahora pensara en casarse, significaba un cambio. Un importante cambio dentro de su estructura mental. Espero que lo haga.

No sé si servirá de algo lo que os acabo de contar. A lo mejor, sin pretenderlo, hasta me he puesto un poco melodramático. Habrá algunos a los que incluso habré aburrido. No era mi intención. En realidad sé muy bien que lo que nosotros podamos hacer es muy poco, por no decir nada. Problemas hay en todas partes. Y en España un montón. Y no me refiero solamente a los de la alta política, sino a los laborales, a los de la vivienda, a los de la sanidad, a un sinfín de problemas que todos conocemos sobradamente porque todos conocemos a alguien que los sufre. Es evidente que en nuestro país no atan los perros con longaniza, ni es precisamente una maravilla la vida que nos hemos montado. Muchos renegamos y otros incluso la cambiaríamos por la que llevan ellos. O eso pensamos nosotros. Otra cosa es que lo hiciéramos. Pero se lo debo a Alí. Tengo una deuda con él, al menos para que lo tengáis tan claro como me lo ha dejado a mí, que cuando nos encontremos en nuestro país con alguien que es de fuera, un pobre desgraciado que ha dejado su casa, su familia y sus amigos, pensemos no en alguien que está rivalizando con nosotros por ganarse la vida, no en alguien que está sustrayéndonos algo que no le pertenece, sino en alguien que, como nosotros, quiere cumplir un sueño, el sueño de ser igual que cualquier otro, el sueño de buscar la prosperidad, el bienestar, la felicidad. Son los buscadores de sueños, son los buscadores del paraíso. El paraíso en el que nosotros, sin darnos cuenta, vivimos cada día.

Se dice que los rifeños no conocen la paciencia. Hoy creo que eso empieza a ser un mal general. Hace cuarenta millones de años, como le decía a Alí, un mono, en Africa, se bajó de un árbol porque estaba harto de comer cada día de la misma rama, porque se le acabó la comida de la rama o simplemente porque se quería estirar. ¡Que más da! El caso es que se cansó, se bajó y se puso a andar. Hoy, al igual que entonces, quién no se encuentra a gusto en un sitio, me da igual por la razón que sea, buscará la solución que haga falta, hará lo que haga falta y se echará a andar. Buscan un sueño. Muchos no lo encuentran nunca.
Un abrazo para todos,
Eleazar

P.D.: Como os he dicho, este es el último e-mail que os envío. El próximo será para invitaros a la inauguración de pintura el 1 de Septiembre a las 19,00 horas, en la antigua Capilla del Hospital de Sant Sadurní d'Anoia. La exposición se titulará "Santos y Mártires". La he estado preparando durante algo más de un año. Es mi penitencia por haber estado en tierra de infieles. Regreso como un cruzado que no ha librado ninguna batalla pero que ha visto horizontes en donde el alma se te encoge. Me gustaría reencontrarme con todos vosotros, porque ha sido todo un placer teneros al otro lado de esta máquina. De nuevo un beso para todos.

Visita mi web. Me he dado un curro tremendo para actualizarla y ponerla al día. Quién lo haga participará en un sorteo de un Ferrari Enzo de 12 cilindros de color rojo. Pero si ya tienes un coche de estas características y prefieres otra cosa, prometo incluirte en mi relación de amigos inquebrantables, de esos que prefieren hablar con uno antes que irse a la playa a perder del tiempo. Que os pongáis morenos, pero no tanto que no os pueda reconocer a la vuelta. De nuevo un beso. Con este van tres. Me cuesta despedirme.

http://www.eleazar.es

FOTO 28: Alí